miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Qué realidades condicionan la gestión de un colectivo de pares en situación de aprendizaje? -Entrega 8/8-

Por Victoria Barturen*

Para finalizar esta seguidilla de 8 entregas, nos ubicaremos como propios garantes del destino de lo que enseñaremos. Espero este ensayo haya servido para repensar prácticas, abrir nuevas posibilidades o tomar consciencia de estas realidades que condicionan la gestión de un colectivo de pares en situación de aprendizaje. Hago buena la oportunidad para invitar nuevamente a aquellos compañeros y docentes que deseen ampliar su contacto con lo visto, a encontrarse con nosotros los martes de 18:20 a 20:30 en el aula MM8.

Diseño curricular y autonomía de cátedra


“Sin educadores que posean orientación y sentido, esperanza en el ser humano, actitud abierta y solidaria, compasión efectiva, sentido crítico frente a lo dado y búsqueda de un ejercicio de la libertad responsable, no hay esperanza para la educación ni mediación social alguna.”
José María Mardones.


Por último, creo necesario mencionar que entre la sociedad, la institución, los sujetos y los colectivos, el curriculum existe como un organizador. Hay un Estado que selecciona en primera instancia los saberes, de acuerdo a un marco ideológico, legal, técnico, etc. Esta primera selección supone necesariamente un proyecto político educativo que, naturalmente, sufrirá cambios a lo largo de un proceso histórico. Luego, estos saberes pasarán por los siguientes estadios de selección y adaptación: provincias (jurisdiccional), escuelas (institucional) y docentes (profesional).
Nosotros tenemos la obligación de sostener críticamente un diálogo entre las documentaciones administrativo-pedagógicas que recibimos y la especificidad de la praxis musical como expresión singular de la cultura, así como la de revisar y adaptar contenidos (ya sean conceptos, procedimientos, metodologías, criterios de evaluación, etc.) teniendo en cuenta la realidad de nuestros alumnos, el saber en el tiempo en que estamos, la manera en que podemos difundir la cohesión, la responsabilidad del aprendiz y la confianza.
Recordemos como Fernando Savater define al ignorante de hoy: el ignorante es el incapaz de expresar de manera inteligible demandas sociales, de comprender las demandas de otros, el incapaz de persuadir o ser persuadido.-


*Victoria es alumna del 3er año del Profesorado de Música


jueves, 9 de agosto de 2012

¿Qué realidades condicionan la gestión de un colectivo de pares en situación de aprendizaje? Entrega 7/8

Por Victoria Barturen*


En la sexta entrega, nos detuvimos en el malestar institucional abriéndonos a nuevas perspectivas. En esta nueva entrega, las miradas del mundo psi, nos ofrecerán otras formas de pensar y reflexionar nuestras prácticas docentes.

Miradas psi

La asignatura P&E nos brinda miradas del mundo psi para pensar nuestra realidad educacional y nos permite tener un pantallazo de algunos conceptos que nos pueden servir para revisarnos y observar el comportamiento del otro.

Inconsciente y ruido
Es importante que sepamos que el inconsciente existe y que también nos comunicamos de inconsciente a inconsciente. Podemos tomar a Lorand Szalay cuando nos habla de ruido, esto es, de esos mensajes “contaminantes” que formula cada emisor en su comunicación hacia la contra-parte, en que determinadas expresiones o señales, voluntarias o involuntarias, emitidas y recibidas de modo distinto, redundan en errores de percepción, malentendidos y fricciones. La negociación trata de reducir los errores de percepción, las confusiones y las tergiversaciones respecto de lo negociable.
¿Cuántas veces estaremos enviando mensajes “contaminantes” que colaboran con la fricción y el malentendido, en nuestras comunicaciones conscientes y en las inconscientes?
Otras miradas psi nos alertan sobre el mundo pulsional, la sublimación, la transferencia y sus cepos contratransferenciales para ayudarnos a pensar si no estamos trasladando ciertos contenidos a alumnos, docentes, o directivos, y si no podrían estar haciendo ellos lo mismo con nosotros.

Saber sin sujeto y representación
Aunque es difícil pensar el saber como algo independiente del sujeto, el saber sin sujeto se refiere precisamente a ello: se trata de someter a alguien a algún saber que no lo tiene en cuenta como persona. Debemos considerar este punto ya que somos alumnos y seremos docentes.
La representación nos posibilita reconocer que no podemos conocer cabalmente algo, ya que para entenderlo, lo filtramos a nuestra propia estructura de pensamiento. Esto nos remite a la transposición didáctica. Es bueno ser consciente de que lo que enseñamos pasó por el filtro de nuestro sistema de representación y que puede y debería ser cuestionado y deconstruido tantas veces como se presente oportunidad.
Además, la representación implica que hay tantas estructuras de pensamiento como sujetos. Obviar esta realidad en la gestión de un colectivo de sujetos en situación de aprendizaje, sería una picardía. El sujeto porta unos rasgos, previos a su encuentro con nosotros, que son su modalidad de obtener satisfacciones, que determinan una orientación, una posibilidad. El educador debe poder aceptar que no sabe previamente hasta dónde ni de qué manera el sujeto transitará el recorrido que él le ofrece.

Didactogenia
Además de estas miradas, me parece pertinente e interesante recuperar el texto “Didactogenia (Patologías generadas por la mala enseñanza)” de José Cukier, visto el año pasado en la asignatura “Didáctica General” con la docente Valeria Zak.
José Cukier es un médico psicoanalista, psiquiatra y artista plástico, que aborda reflexiones acerca de la didactogenia: patologías inducidas por la enseñanza. Desde el mundo psi, nos invita a analizar si no estamos incurriendo en prácticas que puedan generar malestares en los alumnos.

*Victoria es alumna del 3er año del Profesorado de Música

martes, 31 de julio de 2012

¿Qué realidades condicionan la gestión de un colectivo de pares en situación de aprendizaje? -Entrega 6/8-

Por Victoria Barturen*


En esta sexta entrega, veremos qué pasa con nosotros como partes formantes de una institución, qué se pone en juego a la hora de analizar la realidad psíquica en la institución. Esta vez abriremos preguntas que nos sirvan para pensar nuestra realidad docente y apelaremos a la creatividad y a la errancia como nuevos puntos de referencia.

Malestar institucional y creatividad


“Apenas hace falta decir que la principal base de este malestar es ambiental, ligada a las circunstancias mismas de los enseñantes, a las presiones que recaen sobre ellos. Nunca como ahora habían estado sometidos a demandas tan intensas, complejas y, a veces, contradictorias por parte de la Administración, de los alumnos, de los padres, de la sociedad en general.”
Alfredo Fierro.



Intentando acercarnos más al colectivo en situación de aprendizaje, es necesario entender las situaciones que se generan en la institución.
Podemos mencionar rápidamente algunos conceptos formantes. La institución es el orden por el cual se funda un colectivo con el objetivo de realizar una tarea útil, necesaria para el funcionamiento social. En nuestro caso, la institución es la escuela, la tarea, educar. Cornelius Castoriadis aporta la idea de instituyente e instituido, Edwin Goffman incluye que toda institución posee una vertiente autoritaria. Así también, sabemos que la tarea primaria de la institución es aquella que asegura la identidad de la institución.
Ahora notemos que existe una realidad psíquica en la institución, una fuente de placer (por el cumplimiento de la tarea primaria, por los ideales) y de sufrimiento (por el incumplimiento del encuadre, por el no-reconocimiento) para sus miembros, que no es homogénea.
Los malestares en la institución se deben principalmente a que la misma alienta la ilusión de la coincidencia para mantener el sentimiento de cohesión de los lazos y la tarea primaria, pero manteniendo a la vez, la negación del sufrimiento psíquico en ellos.
Al encontrarnos mediados por la institución, tanto docentes, directivos y alumnos, deberíamos instalar espacios de diálogo en los cuales trabajar juntos los malestares institucionales. La institución puede no contar con recursos materiales, no acompañarme en sus fuerzas directivas, no asesorarme técnicamente en mi especialidad, violentarme ideológica, ética, económicamente, etc. Estas situaciones me generarán malestar si me imposibilitan el cumplimiento de la función primaria de la educación, que por otra parte, es mi vocación. Ante estos y tantos otros conflictos podemos acudir a la errancia de Duschatzky, ya mencionada en este trabajo, como postura inicial: tengo que querer cambiar lo que sucede, sin responsabilizar al otro. La manera de hacerlo será a través de la simbolización del malestar, del encuentro con los otros.

“Cada niño al que enseñamos es maravillosamente único y nos exige utilizar la más exquisita de las facultades humanas, la capacidad de formarnos juicios en ausencia de reglas (…). [La buena enseñanza] se basa en la sensibilidad y la imaginación. Flirtea con la sorpresa. Aprovecha el afecto. En suma, la buena enseñanza es un asunto artístico.”
Elliot Eisner.

Hay preguntas que no pueden responderse a la ligera, ¿qué hacer con un alumno que no estudia, no produce?, ¿qué hacer si el grupo de alumnos se encuentra fragmentado y enfrentado?, ¿qué hacer si los alumnos se ausentan mucho?, ¿qué hacer con una educación musical maltratada en las escuelas, que no permite siquiera vislumbrar una propuesta de secuenciación en el aprendizaje? El tratamiento de estas preguntas necesitará de un diagnóstico, de un profesional docente comprometido. Necesitaremos formar un colectivo de aprendizaje que funcione junto, para ello tendremos que tener en cuenta todas las realidades vistas y mantenernos actualizados acerca de diferentes miradas que puedan ir surgiendo. Necesitaremos, en la medida de lo posible, poner al alumno al frente, como sujeto activo y responsable de su educación.
Necesitaremos creatividad. Para Elliot Eisner, se trata de la habilidad de hallar la oportunidad. Habla de ello como una habilidad artística que se mezcla con el juicio profesional, y es primordial para enseñar bien, para establecer relaciones personales con los alumnos y para apreciar su crecimiento. En palabras de Freire, la educación consiste en un acto de amor y coraje; es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad, a la que no teme; más bien busca transformarla, por solidaridad, por espíritu fraternal.

Podemos añadir algunas ideas a las ya mencionadas, que también servirán al docente en su trato con los alumnos y directivos, y a los mismos alumnos entre ellos.
En casos de conflictos de cualquier tipo, tendremos a mano la herramienta de la negociación. A saber, toda negociación fecunda parte de un presupuesto: reconocer al otro. La idea fácilmente rescatable de este concepto se trata de entender que reconocer al otro no significa compartir su ideología, reivindicar sus creencias o convalidar su comportamiento, sino aceptar que está ahí y merece mi respeto y atención en sus demandas. Si trabajamos sobre intereses en vez de combatir principios, tendremos más posibilidades de que la negociación resulte exitosa, ya que los principios no son discutibles ni intercambiables.

*Victoria es alumna del 3er año del Profesorado de Música